La audacia suele ser vista como valentía sin límites, incluso le damos cierta connotación negativa al imaginar a alguien audaz como alguien impredecible e impulsivo. ¡Pero nada podría estar más alejado de la realidad! En nuestro programa PEP, la audacia es uno de los atributos del perfil que buscamos fomentar en nuestra comunidad.

Una persona audaz aborda la incertidumbre con previsión y determinación, trabaja de manera autónoma y colaborativa para explorar nuevas ideas y estrategias innovadoras. Muestran ingenio y resiliencia cuando enfrentan cambios y desafíos… básicamente, la persona audaz es la que dice: “Entiendo que puedo aprender del fracaso y no tengo miedo de probar algo nuevo”.

La comunidad se ve inmediatamente beneficiada cuando somos capaces de ver de manera independiente y colaborativa los problemas, de determinar qué funciona y qué no funciona y de utilizar esa información para encontrar nuevas soluciones. Siendo audaces podemos buscar soluciones ingeniosas para problemas globales. ¡No hay problemas que sean demasiado grandes o demasiado pequeños para que nosotros los resolvamos! Podemos construir sobre las ideas de otros para promover innovación.

Una alumna que destaca por su audacia es Maricruz Jiménez, quien nos dijo lo siguiente:

“Normalmente lo veo en la danza: si yo digo ‘quiero hacer tal’, me lo propongo y lo hago. Me gusta ser así porque yo siento que tengo mucha confianza en mí misma y me ha ayudado a nunca rendirme, me concentro en que lo quiero lograr”.